La xerojardinería no consiste en llenar el jardín de piedras y cactus. Es una forma de diseñar y mantener jardines que aprovecha al máximo el agua disponible, eligiendo plantas adaptadas al clima, agrupándolas según sus necesidades y regándolas solo lo justo. En zonas de clima mediterráneo o continental seco, como buena parte del interior peninsular, tiene todo el sentido.
Un jardín bien planteado con estos criterios puede ser frondoso, con flor buena parte del año y con un mantenimiento menor que un jardín convencional. Te explicamos sus principios básicos y cómo enfocar el riego.
Los principios de la xerojardinería
Aunque cada diseñador lo formula a su manera, la xerojardinería se apoya en unas ideas sencillas:
- Planificar el jardín por zonas según el sol, el viento, el tipo de suelo y el uso.
- Mejorar el suelo para que retenga agua sin encharcarse.
- Limitar el césped a las zonas donde realmente se usa.
- Elegir plantas adaptadas al clima local.
- Agrupar las plantas por necesidades de agua (hidrozonas).
- Regar de forma eficiente, principalmente por goteo.
- Acolchar el suelo para reducir la evaporación.
- Mantener de forma adecuada: poda, control de hierbas y revisión del riego.
Diseño por hidrozonas
La clave práctica es dividir el jardín en zonas según cuánta agua van a recibir:
| Hidrozona | Qué incluye | Riego |
|---|---|---|
| Alta | Pequeña superficie de césped, zona de estar, plantas junto a la casa | Regular |
| Media | Arbustos ornamentales, frutales, macizos de flor | Moderado, por goteo |
| Baja | Plantas mediterráneas y aromáticas establecidas | Ocasional o solo en verano |
Lo lógico es situar la zona de mayor consumo cerca de la vivienda, donde más se disfruta, y las zonas de bajo consumo en los bordes y en las áreas de menos uso. Cada hidrozona debería corresponder a uno o varios sectores de riego propios, para poder programarlos por separado.
Plantas adaptadas
Las plantas propias del clima mediterráneo suelen tener hojas pequeñas, coriáceas, grisáceas o aromáticas, adaptaciones que reducen la pérdida de agua. Algunos grupos habituales en xerojardinería:
- Aromáticas: lavandas, romeros, tomillos, santolinas, salvias.
- Arbustos: lentisco, pitosporo, cistus o jaras, coronillas, mirto.
- Gramíneas ornamentales, que aportan movimiento y textura.
- Tapizantes resistentes que pueden sustituir al césped en zonas sin pisoteo.
- Árboles adaptados como el olivo, el algarrobo o el almez, según la zona.
La elección concreta depende de las heladas, la exposición y el tipo de suelo de tu jardín. Un vivero local te orientará bien sobre lo que funciona en tu zona. Ten en cuenta que incluso las plantas más resistentes necesitan riego regular durante su primer o segundo año, hasta que desarrollan raíces profundas.
El riego en un jardín de bajo consumo
En xerojardinería el riego por goteo es la norma en todo lo que no sea césped. Algunas recomendaciones:
Goteros adecuados
Los goteros autocompensantes antidrenantes son especialmente interesantes. Autocompensantes porque reparten el mismo caudal en todo el ramal aunque haya pendiente o diferencias de presión. Antidrenantes porque, al cortar el riego, cierran y no dejan que la tubería se vacíe por los goteros más bajos; así se evita que unas plantas reciban de más y que la tubería tenga que llenarse de nuevo en cada riego.
Caudal y número de goteros
Los caudales más habituales en jardinería están entre 2 y 4 litros por hora, según el fabricante. Para arbustos pequeños puede bastar un gotero; para arbustos grandes o árboles conviene poner varios repartidos alrededor de la planta, ampliándolos a medida que crece.
Programación
- Durante el periodo de implantación, riegos más frecuentes.
- Una vez establecidas, riegos largos y espaciados para fomentar raíces profundas.
- En invierno, muchas plantas mediterráneas no necesitan riego salvo en periodos secos prolongados.
Acolchado y suelo
El acolchado es casi tan importante como el riego. Una capa de corteza, gravilla, grava volcánica o restos vegetales triturados reduce la evaporación, limita las malas hierbas y protege la tubería de goteo del sol. En suelos muy arcillosos, mejorar el drenaje evita la pudrición de raíces de plantas mediterráneas, que toleran mal el encharcamiento. Si colocas malla antihierbas, asegúrate de que sea permeable al agua.
Ventajas más allá del agua
Además del ahorro de agua, un jardín de bajo consumo necesita menos siega, menos abono y menos tratamientos, atrae polinizadores y aguanta mejor las olas de calor y las limitaciones de riego que algunos municipios aplican en épocas de sequía. Si es tu caso, consulta la ordenanza de tu ayuntamiento para conocer qué se permite.
Para montar el riego de tus nuevas zonas encontrarás tubería, goteros y accesorios en la sección de riego por goteo.
Preguntas frecuentes
¿Un jardín de xerojardinería no necesita riego?
Necesita mucho menos, pero no cero. Las plantas nuevas requieren riego regular hasta establecerse, y en veranos muy secos casi todas agradecen algún riego profundo.
¿Puedo transformar mi jardín poco a poco?
Sí. Es habitual empezar reduciendo la superficie de césped y pasando a goteo los setos y arbustos, y después ir sustituyendo plantas por especies más adaptadas.
¿Por qué usar goteros antidrenantes?
Porque evitan que la tubería se vacíe al terminar el riego, lo que en terrenos con desnivel provoca encharcamientos en los puntos bajos y riegos desiguales.
Si estás pensando en transformar tu jardín y quieres orientación sobre el riego, llámanos al 910 70 30 21 o escríbenos a info@jardinmania.com.
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